El proyecto, previsto en el polígono Urtinsa junto a zonas muy transitadas, pone el foco en la exposición a emisiones cancerígenas y el impacto según la dirección del viento.
La futura construcción de un crematorio a escasos 300 metros de viviendas del barrio de Ondarreta, en Alcorcón, ha encendido la preocupación vecinal y ha reactivado un debate sensible: el posible impacto en la salud de este tipo de instalaciones cuando se ubican cerca de zonas residenciales.
La instalación está prevista en la calle Industrias, número 19, en pleno entorno del polígono Urtinsa, una zona que, además de actividad industrial, concentra un importante flujo diario de vecinos por la proximidad de supermercados y comercios como Mercadona, Dia, Hiper Asia o la fábrica Chico, muy frecuentados en el día a día.
Qué emite un crematorio y por qué genera inquietud entre los vecinos de Ondarreta
El proceso de cremación implica combustión a altas temperaturas y la emisión de gases y partículas a la atmósfera. Entre las sustancias que pueden liberarse se encuentran:
- Partículas en suspensión
- Óxidos de nitrógeno
- Monóxido de carbono
- Dioxinas y furanos
- Metales pesados como el mercurio
Aunque los crematorios modernos incorporan sistemas de filtrado, distintos estudios apuntan a que estas emisiones no desaparecen por completo, lo que plantea dudas sobre su impacto en el entorno inmediato, especialmente en zonas densamente transitadas.
El factor viento: cuando el aire apunta al barrio
Uno de los elementos clave en este tipo de instalaciones es la dirección del viento. En función de las condiciones meteorológicas, las emisiones pueden dispersarse o concentrarse en determinadas áreas.
En el caso de Ondarreta, vecinos y expertos señalan que si el viento sopla en dirección al barrio, las partículas emitidas podrían desplazarse hacia las viviendas y zonas de paso habitual, aumentando la exposición de la población.
Este escenario preocupa especialmente por tratarse de una exposición potencialmente repetida en el tiempo, aunque sea a bajas concentraciones.
Una zona con alta afluencia: no solo vecinos expuestos
El impacto no se limitaría únicamente a los residentes. El entorno donde se proyecta el crematorio es uno de los puntos con mayor actividad diaria del área:
- Vecinos del barrio de Ondarreta
- Clientes habituales de supermercados como Mercadona o Dia
- Visitantes de establecimientos como Hiper Asia
- Trabajadores y compradores vinculados a la fábrica Chico
- Tránsito constante de personas por el polígono Urtinsa
Esto implica que la población potencialmente expuesta no es solo la censada en el barrio, sino un volumen mucho mayor de personas que pasan por la zona a diario.
¿Existe riesgo de cáncer? Lo que dice la evidencia
La posible relación entre crematorios y cáncer es uno de los aspectos que más inquietud genera. Algunas de las sustancias asociadas a las emisiones, como las dioxinas o ciertos metales pesados, están consideradas potencialmente cancerígenas.
Sin embargo:
- No existe evidencia concluyente que relacione directamente vivir cerca de un crematorio con un aumento de cáncer
- El riesgo depende de factores como la tecnología del horno, los sistemas de filtrado o la frecuencia de uso
- Sí existe consenso en que la contaminación atmosférica prolongada está vinculada a enfermedades respiratorias, cardiovasculares y algunos tipos de cáncer
Por ello, el debate se centra más en el principio de precaución que en una relación directa demostrada.
Normativa vigente frente a percepción de riesgo
El proyecto cumple con la normativa actual, que regula las emisiones y exige sistemas de control. Sin embargo, este tipo de casos vuelve a poner sobre la mesa si la legislación es suficiente cuando las instalaciones se sitúan tan cerca de zonas habitadas.
Entre las demandas habituales en situaciones similares se encuentran:
- Mayor distancia mínima respecto a viviendas
- Estudios de impacto ambiental más detallados
- Transparencia en las mediciones de emisiones
- Seguimiento continuo de la calidad del aire
El caso de Alcorcón ya genera movilización vecinal
La polémica no es teórica. En Alcorcón, el anuncio de este crematorio ha provocado ya inquietud y debate entre los vecinos de Ondarreta, que temen un impacto tanto en la salud como en su calidad de vida. En paralelo se ha organizado una recogida de firmas en la plataforma Change.org con la intención de denunciar y visibilizar este proyecto.
Tal y como ha publicado Noticias Alcorcón, la aprobación del proyecto ha sido el detonante de una reacción social que podría ir en aumento en las próximas semanas.
La cuestión de fondo vuelve a ser la misma: si una instalación puede cumplir la normativa y, al mismo tiempo, generar un rechazo amplio por su proximidad y sus posibles efectos.